Master

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Si durante este curso has realizado un máster, es posible que te encuentres durante los meses de verano dando los últimos retoques y puliendo las últimas aristas del trabajo final de máster, esa redacción por escrito de un proyecto compuesto por un conjunto de explicaciones, teorías, ideas, razonamientos y apreciaciones sobre una temática concreta escogida entre tu tutor y tú.

También es posible que estés planeando completar un máster durante el próximo curso, y no tengas mucha idea de qué se trata ese TFM. Lo cierto es que existen diversos formatos y mucho dependerá de la disciplina en la que se inscriba el programa de tu máster, las preferencias del tutor y del estudiante, si deseas continuar investigando después del máster o si prefieres darle un corte más profesional. Veamos algunas de las características del TFM.

1. Formato

  • Artículo de revista: consiste en elaborar un artículo científico, que puede tratar un problema empírico o uno teórico, y requiere un trabajo de síntesis para ceñirse a la extensión solicitada.
  • Ensayo: permite reflexionar profunda y detalladamente sobre un tema teórico concreto. Permite trabajar mucha bibliografía sobre el tema, y exige demostrar una capacidad de diálogo con lo que antes se ha dicho sobre el tema.
  • Informe de investigación: este formato bien clásico exige establecer un marco teórico, objetivos y finalidad de la investigación, hipótesis de trabajo, justificación de la metodología y resultados y conclusiones de la investigación.
  • Propuesta de producto: se trata de elaborar un producto, tecnología, sistema o instrumento, que venga acompañado de una memoria explicativa detallada y dé respuesta a alguna demanda o necesidad de un sector profesional. Puede derivar en una patente.

2. El tema

La elección del tema es una parte muy importante, ya que no sólo le dedicarás una cantidad ingente de tiempo durante todo el año, sino que además tiene que ser viable. ¿Qué quiere decir esto? Tiene que adaptarse a la naturaleza breve y sintética de un TFM, por lo tanto, debe poder trabajarse adecuadamente en el tiempo y la extensión buscadas. Piensa que se trata de un trabajo de 100 páginas como máximo. No es hora aún de encontrar la respuesta a todos los interrogantes de tu disciplina, se trata de mostrar que puedes delimitar un problema y postular una posible solución.

3. Los objetivos y el plan de trabajo

Una vez seleccionado el tema, es imprescindible delimitar los objetivos, planteándolos de manera clara y contrastable. Señalarlos de manera esquemática para facilitar la evaluación de los resultados es una buena idea. Pero antes de lanzarnos a la redacción del TFM, es conveniente que nos auto-impongamos un plan de trabajo que proponga los plazos y el orden de las lecturas teóricas, los experimentos empíricos, el contraste de los datos, los gráficos e ilustraciones que incluiremos, a fin de optimizar los esfuerzos.

4. La redacción

Aquí es donde se juega todo el proceso, ya que si el trabajo parte de un tema interesante y llega a unas conclusiones satisfactorias, pero no logra ser convincente en el desarrollo entre uno y otras, la tesina puede ser puntuada muy bajo o incluso declarada no apta en la evaluación mediante tribunal. Cada universidad tiene sus propias pautas sobre el formato escrito de los TFM, así que lo mejor es consultarlas antes de empezar. Es imprescindible que la bibliografía esté bien organizada, que incluya todos las referencias utilizadas, y solo las que has utilizado realmente, y que sea lo más actualizada posible.

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